Oblivion

Más crónicas de días grises

    20 mayo 2009

    Training period



    Nothing is original. Steal from anywhere that resonates with inspiration or fuels your imagination. Devour old films, new films, music, books, paintings, photographs, poems, dreams, random conversations, architecture, bridges, street signs, trees, clouds, bodies of water, light and shadows. Select only things that steal from that speak directly to your soul. If you do this, your work (and theft) will be authentic. Authenticity is invaluable; originality is non-existent. And don’t bother concealing your thievery-celebrate it if you feel like it. In any case, always remember what Jean-Luc Godard said: “It’s not where you take things from-it’s where you take them to.



    De Jim Jarmusch... Una cita robada.

    25 abril 2009

    Estupidez cada día

    Reventaré aquí, porque para eso tengo este blog: LA GENTE ES ESTÚPIDA. La gente lee libros de Dan Brown y cree que lee puta literarura. O cosas de Ann Rice, o... Diox, me da igual. Hay libros que están bien para entretener, pero que NADIE me diga que eso "te enriquece" o " es buenísimo", porque me dan ganas de vomitar. El problema es que cada vez me doy más cuenta del nivel cultural que tengo, que no es ni de lejos lo que yo quisiera o el de gente a la que admiro, pero que, joder, se aleja de Kenn Follet, del puto La sombra del viento o demás basura-best sellers que la gente lee porque es lo que tiene más a mano. Es como si estuviese sola en un mundo de paramecios entusiasmados con su propia estupidez. ¿Soy creída? ¿Insoportable? ¿Pedante? Diox, ¡¡¡MORID!!!

    No puedo hablar con nadie de libros. Con nadie. Sólo Holden puede atisbar a entenderme, y tal vez gente a la que no conozco. Pero cada vez que oigo o leo algo de "sí, yo devoro los libros" es MENTIRA. Gente estúpida y lerda sin criterio, hay días que os quemaría a todos por herejes. ¡No entréis en mi mundo! Porque no tenéis capacidad para entenderlo.

    A veces el Odio se me despierta y pide sangre...

    23 abril 2009

    Fábula del Zorro y el Gato

    De Roberto Ríos


    NARRADOR : Ahora amiguitos les contaré una historia que sucedió en nuestra Sierra, una historia entre un Zorro y un Gato Montés. El zorro se paseaba diariamente por el bosque y la puna, paseaba muy orgulloso de su cola. Porque han de saber que el Zorro tenía la cola más bonita que ustedes han podido ver, y cómo él lo sabía, estaba muy contento, por eso, cuando llegaba la hora de comer y el Zorro sentía hambre, se encontraba con que no tenía nada, pues todo el día se había dedicado a pasear, olvidándose por completo de buscar comida. ¡Ah, pero él, era un zorro, y por lo tanto muy astuto! Por lo menos había oído decir que “los zorros son muy astutos”. Y como él era un zorro no podía quedarse atrás y dejar de comer. ¿Saben lo que hacía? Se escondía detrás de una roca (mimo) o detrás de un matorral, y esperaba al Gato Montés. (música del gato).

    El gato no tardaba en llegar con su comida, siempre hacía lo mismo: se acomodaba, se relamía un poco, y se disponía a comer...¡En eso aparecía el zorro! Y haciéndose el muerto de hambre le pedía de comer. Al Gato le daba lástima y el zorro taimado se engullía su ración. Y así, siempre que el zorro tenía hambre iba a buscar al gato y lo engañaba.

    Pero como tenia que suceder, llegó el día en que el Gato se cansó del Zorro y decidió hacer algo para impedir que le siguiese robando su comida. Y pensó mucho, pensó, pero, no le ocurría nada. Así es que se fue a visitar a la señora Lechuza que vivía en el hueco de un árbol.

    (Música. Entra la Lechuza. El gato toca su puerta) :
    Lechuza.- ¿Qué quieres?
    Gato.- Ayúdeme, porque el zorro es un perezoso que sólo vive para cuidar su hermosa cola.
    Lechuza.- Pues si la cola lo hace ocioso, quítale la cola, a ver qué pasa. (Música, se va la lechuza)

    NARRADOR.- Al otro día muy tempranito, el gato se escondió y espero al zorro. No pasó mucho tiempo y éste apareció acompañado por el Oso. (Música)

    Zorro.- ¿Qué dices de mi cola hermano Oso? No negarás que hoy día mi cola está muy bonita.
    Oso.- Tu cola, hermano zorro es la más hermosa de toda la tierra.
    Zorro.- Y hoy día hace buen tiempo y no corre viento, así que descansaré mientras que todos los animales que pasan admiran mi cola. (Música)

    NARRADOR.- Así era de vanidoso este zorro. Y el gato en su escondite se rió de la gran broma que le iba a hacer. Dejó que el Zorro se acomodara y cuando lo hizo...¡Más rápido que un relámpago, le quitó al Zorro su querida cola! Por más que hicieron el Zorro y el Oso no pudieron alcanzar al Gato. El Zorro se puso triste.

    Zorro.- ¡Ay, ay, que triste estoy!¿Qué haré sin mi cola? Sin cola no puedo salir a pasear, los demás animales se van a burlar de mí, dirán: “Ahí va el zorro más tonto de la sierra, al que le robaron su cola”.

    NARRADOR .- ¡Pobre zorro! Día y noche pensaba cómo rescatar su tesoro. Ya no podría pasear por los cerros, por las punas. Pensaba que sin su cola, los demás animales no le tendrían respeto. Seguramente las gallinas –se decía- no me creerán tan feroz como antes. Hasta que por fin, el Oso compadeciéndose de su amigo le dijo:

    Oso.- No estés triste hermano zorro. Yo te ayudaré. Escucha, entre los dos burlaremos al gato. Yo iré a su casa mientras tú te haces el muerto, le daré la triste noticia y cuando venga a verte,...jo jo jo...entre los dos le quitamos tu cola y le damos una buena paliza.
    Zorro.- ¡Oh muy bien hermano Oso!¡Muy bien, eres muy inteligente!

    NARRADOR.-Y muy alegres el zorro y el oso celebraron la idea. (Música) Que creían era la mejor de las ideas.

    Oso.- Bueno hermano zorro, prepárate que voy a buscar al gato.

    NARRADOR.- Cuando el gato supo que el zorro había muerto, se puso triste, hasta se podría decir que le daba pena haberle quitado la cola al zorro, lo único que podía hacer era devolvérsela, y decidió ir a ver al zorro.

    Gato.- ¡Pobre zorro!¡Quién hubiera dicho que tan pronto dejaría de correr por la puna.

    (Saca la cola y la va a dejar al lado del zorro)

    NARRADOR.- Ya el gato iba a dejar la cola junto al zorro, cuando se le ocurrió que todo podía ser un engaño...

    Gato.- ¿Y si este zorro me quiere engañar otra vez? Mejor será probar... Sin embargo amigo oso, este es un zorro muy raro...
    Oso.- ¿Por qué?
    Gato.- Porque los zorros cuando mueren estiran la pata, y este, o no es zorro, o no está tan muerto como dices...

    NARRADOR.- Al oír estas palabras, el zorro muy apurado, estiró la pata...y el gato se dio cuenta de la trampa y escapó...¿Y el zorro? ¡Oh pobre zorro! De nada había servido el plan del hermano oso.

    Zorro.- ¡Ah pícaro gato!
    Oso.- ¡No te preocupes hermano zorro, tengo otra idea!
    Zorro.- No, no no, hermano oso, déjame pensar ahora a mí.

    NARRADOR.- Y el oso y el zorro pensaron y pensaron, y mientras pensaban, de pura casualidad, pasó la señora Lechuza, que al ver al zorro y al oso en esa actitud tan poco común, se detuvo para oír lo que decían.

    Zorro.- ¡Ah!
    Oso.- ¿Qué?
    Zorro.- Nada.
    Oso.- ¡Oh!
    Zorro.- ¡Ahh, ya sé!
    Oso.- ¿Qué, qué?
    Zorro.- (Muy alborotadamente) ¡Soy el más inteligente de todos, je je je je, ya sé, ja ja ja ja, ya sé!
    Oso.- ¿Qué, habla...qué cosa?
    Zorro.- Verás...

    (Van hacia foro, quedando muy cerca de la lechuza, el zorro le dice algo en voz baja al oso)

    Zorro.- Y ahora vamos a prepararnos.

    (Salen, la lechuza muy sorprendida hace un gesto de extrañeza y hace mutis también)

    NARRADOR.- El plan del zorro parecía bueno, así que el oso fue en busca del gato. Y después de convencerlo para que lo acompañara, le dijo.

    Oso.- Has de saber hermano gato, que acaba de llegar un extraño ser que dice es el rey de los animales, y está pidiendo a todos los habitantes de la sierra que le lleven un regalo en honor a su alto cargo, y al que no lo haga, lo mandará castigar.
    Gato.- ¡El rey de los animales!
    Oso.- Sí. Y si no puedes regalarle nada, mejor que no te vea; creo que pasará por aquí, ya que hace un rato lo vi conversando con el zorro.
    Gato.- ¿Y qué cosa le regalo el zorro?
    Oso.- No sé, salí corriendo cuando vi al zorro muy asustado ¡Oh gato debiste devolverle su cola!...Imagínate, presentarse ante un rey, y sin cola. (se oyen pasos) pero...alguien viene, tal vez es él...(Observa) Sí es él. Ven, míralo.
    Gato.- ¡Vaya!...que tipo tan raro, es muy extraño.
    Oso.- Mejor nos hacemos los disimulados, puede ser que así no nos vea y entonces no nos pida nada.
    Gato.- Buena idea.

    (Los dos se sientan adelante y permanecen inmóviles. Música. Entra el Zorro disfrazado, y habla con voz fingida)

    Zorro.- ¡Ah, estoy un poco cansado, así es que descansaré! ¡Ahh, ese zorro tonto me enfureció. Yo que fui a ver su cola, para saber si era cierto que el zorro tenía la cola más bella de todas.¡Ah!¡Mentira!¡No tenía cola siquiera! Pero, lo que no esperaba el zorro tonto fue la paliza que le di, ja ja ja je je je.
    Gato.- (Tratando de pasar desapercibido) Hermano Oso ¿Has oído lo que hizo con el zorro?
    Oso.- Sí, pobre zorro, está de mala suerte, primero le quitas su cola y hora le pegan. (Llora escandalosamente).
    Gato.- Por favor hermano Oso, no llore tan fuerte que lo va a oír.
    Oso.- (Llora) ¡Pobre zorro!
    Zorro.- ¡Ah...con que no estaba solo! Son un simpático Gato y un Oso.
    Gato.- ( temeroso) Buenas...
    Oso.- (Se acerca al zorro desafiante)¿Por qué le pegó al zorro?
    Zorro.- Por no tener cola, y ahora cállate.
    Oso.- Es que su cola se la robo el Gato...
    Zorro.- Cállate. Tienes que regalarme algo.
    Oso.- ¿Le ha pegado muy fuerte?
    Zorro.- Te dije que te callaras (Simula pegarle)
    Oso.- (Exagerando) ¡Ayayay!
    Zorro.- Eso es para que no hables mientras no te lo ordene.
    Gato.- (Muy asustado) Señor...
    Zorro.- ¿Y tú? Espero que me harás un buen regalo ¿No es así?
    Gato.- Yo...no tengo nada.
    Zorro.- ¿Qué no eh, nada? (El zorro amenaza al gato que tropieza)
    Gato.- ¡Auu!
    Zorro.- Si no me das nada, te daré una paliza como la que le propiné al zorro. Humm, yo vine aquí a ver la cola del Zorro, y él no la tenía por que se la habías quitado tú ¿No es así?
    Gato.- (Asiente con la cabeza)
    Zorro.- Muy bien, entonces, si me das la cola ya no te he de pegar.
    Gato.- ¿Es verdad?
    Zorro.- ¡Claro! Yo no te pegaré. (señas al Oso) te pegará el Oso.
    Gato.- ¿Cómo?
    Zorro.- Nada, le decía al Oso que estuviera quieto.
    Gato.- Ah.
    Zorro.- Bien, me das la cola...¿O no? (Le enseña un palo)
    Gato.- ¡Oh sí sí!
    Zorro.- Muy bien.

    NARRADOR.- Ya el gato iba a entregar la cola, cuando de pronto apareció...

    Lechuza.- (Disfrazada) ¡Un momento!
    Gato.- ¿Qué. Oh...?
    Zorro.- ¿Quién es usted, cómo se atreve a...?
    Lechuza.- ¡Silencio! Debería darte vergüenza hacerte pasar por mí.
    Zorro.- ¿Qué...acaso usted es...?
    Lechuza.- ¡El rey de los animales!
    Gato.- ¡Qué!
    Lechuza.- Sí, este es el zorro que se ha disfrazado para engañarte y recuperar su cola.

    (Descubre al zorro que trata de disimular con el Gato)

    Zorro.- (Al gato) Hola...
    Gato.- ¡Miau!
    Lechuza.- Un momento hermano gato. No hagas nada. Quién manda aquí soy yo. Vamos a ver. Tú hermano zorro, acércate ¿Quieres tener tu cola otra vez ¿No?
    Zorro.- Sí señor rey de los animales.
    Lechuza.- Muy bien, pero antes debes prometer que no serás tan vanidoso, y que no le pedirás su comida al gato, y no fastidiarás a nadie.
    Zorro.- (Dudando un momento) ¡Lo prometo!
    Lechuza.- Entonces, hermano gato, devuélvele su cola, y que la cola no te impida trabajar. Y tu hermano Oso, nunca te hagas compañero de travesuras para molestar. Los dos pidan perdón al Gato.
    Los dos.- Perdón hermano Gato, no lo volveremos a hacer.
    Lechuza.- Así me gusta (Se descubre)
    Todos.- ¡Señora Lechuza!
    Lechuza.- Sí. Me disfracé pues oí el plan del zorro, y como no tuve tiempo de avisar, decidí pasar por rey de los animales y arreglar todo de una vez.
    Gato.- Muchas gracias señora Lechuza.
    Lechuza.- No te dejes engañar más, ser bueno no es ser tonto.

    NARRADOR.- así quedaron todos contentos, amigos y felices, y azulín azulado este cuento ha finiquitado.

    04 abril 2009

    Agua Fría




    -Ha llegado el momento de explicarte por qué te llamas Agua Fría.

    Qué tarde tan extraña. El sol crepuscular llenaba la habitación con una luz incandescente. Luz de prodigios. El Cristal temblaba en la palma de Corcho Quemado. Cuando empezó la iniciación, según la costumbre, su Anterior le había dado un nombre. Ese nombre le había acompañado durante dos años; la muchacha había crecido con él, hasta sentirlo suyo. Y ahora, al fin iba a comprenderlo, iba a poseerlo.

    -Fue una tarde de primavera y yo acababa de entrar en la década cuarta de mi vida -comenzó Corcho Quemado lentamente-. Era un día muy caluroso, una avanzadilla del verano. Algodón y yo estábamos en la cama, encima de las sábanas. Acabábamos de hacer el amor y él dormitaba. Estaba a mi lado, despidiendo su tibieza de animal conocido. El sol entraba por la ventana. Como ahora. Yo contemplaba el dibujo de sus rayos en el muro y percibí, súbitamente, la perfecta geometría de esas líneas. Miré a mi alrededor: todo en la habitación había adquirido una definición extraordinaria. La cama, las arrugas de las sábanas, el ángulo de la pared, la piel sudada de Algodón, el exacto contorno de mis manos: todo era sustancial, eterno, necesario. Todo parecía estar cargado de existencia. Como si, por unos instantes, hubiera atinado a ver el oculto diseño de las cosas. Y pensé: este momento pasará, y pasarán los años, y un día moriré. Pero sabía que ese recuerdo me iba a acompañar hasta el fin de mi tiempo. Que cuando mis días se acabaran añoraría ese instante. Como ciertamente ha sucedido. Y pensé: estoy en la plenitud de mi edad y quizá ya nunca vuelva a ser tan feliz como ahora soy. El mundo se había detenido y los objetos estaban impregnados de vida. Tan sólidos, tan pesados. El mismo Algodón parecía haberse quedado en suspenso entre dos resoplidos y su pecho era el torso quieto de una estatua. Tuve miedo. Me asustó tanta belleza, porque la belleza es la mezcla entre lo hermoso y lo terrible. Extendí el brazo y cogí una jarra de agua helada que había sobre la mesa. Bebí un poco. El agua me entumecía la garganta, de tan fría. Empecé a serenarme, fui perdiendo la clarividencia del momento y retomando mi humanidad banal. Los rayos de la pared dejaron de ser la esencia del sol para ser simples rayos, y en las arrugas de las sábanas ya no cabía el mundo. Algodón se rebulló a mi lado y suspiró en sueños. Y pensé: cada vez que beba un trago de agua helada, procuraré recordar que hubo una tarde en la que fui capaz de detener el tiempo.


    R. Montero - Temblor

    18 marzo 2009

    Despise




    En cambio, a mí las cosas me van cada vez mejor. Soltar lastre es bueno, y yo cada día me siento más ligera junto a mi zorro.

    11 febrero 2009

    Sushi & memory



    ¡Mañana tengo al fin el último examen...! Casi no me lo puedo creer, esta vez han estado peor colocados que NUNCA.

    Ya estoy haciendo planes para la libertad. Durante dos días no pienso salir de la cama (no hablo de la mía, obviamente) ni dejar de comer curry, sushi y otras cosas deliciosas (como salsadelgallo con lo que sea, por ejemplo)



    Luego, tengo mucho que dibujar.

    20 enero 2009

    Beaver mood



    -Si fuera un castor, viviría en Alemania.

    -No lo entiendo, hijo. ¿Por qué?

    -Porque sería un castor, y haría lo que me diese la gana.


    (De una conversación entre mi hermano y mi madre)





    Sabiduría.

 



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